DENTRO DE LO MÁS FAMILIAR LO EXTRAÑO SE REVELA
una conversación a partir de la película Celestino (2025) de Hans Bryssinck
Esteban Lloret Linares: Celestino es tu primer largometraje, pero también tu primera película de ficción. ¿Cuál fue la semilla inicial de este proyecto?
Hans Bryssinck: A finales de los noventa, en 1998 para ser preciso, mientras estaba viviendo en Colombia, surgió la idea de escribir una novela. Tenía 21 años y sentí que tenía que plasmar mis experiencias en papel. Las realidades que sentía, veía y escuchaba en estos lugares tenían una potencia que iba más allá de lo real. Aunque eran reales. En el 2014, volví a conectar con esa idea inicial, pero en vez de escribir una novela, decidí hacer una película. Me inspiré en mis propias experiencias de vida para la escritura de la película. Pero a medida que estuve escribiendo el guión, poco a poco, se iba ficcionalizando. Por eso pienso en el personaje principal como una colección de versiones de distintos momentos de mi vida.
E.L.L.: Cuándo decidiste que querías escribir un guión, ¿cómo fue para ti aprender o descubrir lo qué es narrar algo de manera cinematográfica?
H.B.: Nunca había narrado historias dentro de mi obra de teatro y de performance. Entonces fue algo muy nuevo. Y ahí hubo un descubrimiento: la potencia de la narración y la omnipresencia de las narraciones, para bien y para mal. Todo lo que pasa a nivel de narración en nuestras vidas puede ser impresionante. A partir de ahí empezó un proceso de tensión, de negociación, de aprender sobre cómo escribir una buena historia. ¿Y quién decide en qué consiste una historia?
Decidí ir por el camino donde en vez de responder a las preguntas que la historia va planteando, venga otra pregunta, que hace que ya no importe tanto la pregunta anterior. Y quería mantener este mecanismo hasta el final. Según Alexander Mackendrick, la ambigüedad es que instalas dos situaciones muy específicas y las dos son válidas al mismo tiempo. Esa definición me ayudó para entender la diferencia entre la ambigüedad y la confusión, porque no quería que el espectador sintiera confusión.
Por otro lado, hay algo que aprendí de la concepción del nahualismo, y fue justamente que no había necesidad de explicar si una cosa era como tal, una u otra. Un ser o una persona puede tener una forma o cuerpo y al mismo tiempo ser otro, cuando el nahual está ahí metido. La ambigüedad y el nahualismo son cosas que para mí están relacionadas y que fueron importantes en la creación de la película.
E.L.L.: Parece que tuviste que aprender y desaprender a la vez cómo narrar de manera cinematográfica. La escritura y la lectura son también prácticas presentes en Celestino. ¿Te inspiraron algunas figuras literarias para tu proceso creativo en general?
Hay un libro de un escritor español, Miguel Unamuno que se llama San Miguel Bueno, Mártir (1931). Hubo una cita de este libro que me inspiró mucho para toda la película: “Y yo no sé lo que es verdad y lo que es mentira, ni lo que vi y lo que sólo soñé –o mejor lo que soñé y lo que sólo vi–, ni lo que supe ni lo que creí. ¿…? ¿Es que sé algo?, ¿es que creo algo? ¿Es que esto que estoy aquí contando ha pasado y ha pasado tal y como lo cuento? ¿Es que pueden pasar estas cosas? ¿Es que todo esto es más que un sueño soñado dentro de otro sueño?”.
Otro libro importante que me ha acompañado es Pedro Páramo (1955) del escritor mexicano Juan Rulfo. Algo que me inspiró de este libro es la manera en la que se describe el sonido, lo que él escucha, las voces que escucha de las personas que no ve.
E.L.L.: Otra novedad en tu práctica era dirigir actores para cine, que también es una gran parte del arte cinematográfico. ¿Fue un desafío para ti?
H.B.: Dirigir actores y actrices es algo muy misterioso. Sentí el acto de dirigir como apretar la tuerca. Era más un trabajo de encontrar sutilezas, en ciertas reacciones. No estaba buscando una actuación realista. Sobre todo, dentro de la casa, no estábamos buscando realismo, porque el universo dentro de la casa era un mundo paralelo. Buscaba un tono que fuera un poquito torcido, un poquito extraño, pero a la vez creíble y verosímil.
Tenía que darles a los actores algo para que pudieran imaginar el por qué estaban reaccionando de cierta manera. Por ejemplo, hay muchos aspectos de la manera que trabajamos Jonathan Capdevielle y yo, que tienen que ver con ciertos misterios y secretos del personaje de Ivan, que en la película ni siquiera se nombran. Creo que sí se intuye algo, que te hace decir ‘algo le está pasando a este personaje’.
E.L.L.: Sí, se siente que él tiene sus momentos de más asombro. Sin embargo, hay cosas que no se dicen pero que se pueden intuir, que generan preguntas. Yo sentí por ejemplo que la sexualidad de los personajes de Ivan y de Celestino es como un motivo latente.
H.B.: Creo que ahí me inspiré en mis propias experiencias de cuando tenía 20 años y llegué a Latinoamérica por primera vez. En esa época yo no era abiertamente gay y acà se vivía la homosexualidad de una manera específica, y yo viví mi sexualidad de esta manera. Cuando a Juan Gabriel se le preguntaba en una entrevista televisada “¿Juan Gabriel es gay?”, su respuesta era “lo que se ve no se pregunta”. Y nos da una clave para entender cómo se maneja la diversidad sexual en ciertos contextos en México, todavía hoy. Quizás sí se reconoce, pero no se nombra.
E.L.L.: Siento que, como persona queer, y desde un punto de vista europeo, es difícil a veces pensar en la espiritualidad, porque la religión es la primera representación de la espiritualidad que tenemos y obviamente es una institución represiva para mucha gente. Nos ha robado posibilidades de vida, pero también posibilidades espirituales. ¿Cómo poder tener una búsqueda espiritual sin represión, sin que sea una contradicción con una existencia propia?
En Celestino, el camino de Iván es una búsqueda más espiritual que religiosa. Sin embargo, la película termina en un contexto muy católico. Sabiendo que el catolicismo es muy importante en Latinoamérica, ¿tu acercamiento al catolicismo ha sido distinto?
H.B.: Mi pareja, Manuel Guerrero García, es antropólogo de la religión. Hace poco me explicó que la Virgen de Guadalupe también se podía entender desde los pueblos originarios como una resistencia, desde la diosa Tonantzin, término en idioma náhuatl que significa “nuestra madrecita”. Entonces tenemos que entender el catolicismo en Latinoamérica desde otro lugar, porque dentro del catolicismo persisten elementos que vienen de otras creencias.
E.L.L.: El catolicismo se manifiesta primero a través de la familia de Celestino. Hay una cita de Kafka que me gusta mucho, donde él dice que está cerca de sus seres queridos, es decir, su familia, con un cuchillo para atacarlos, pero también para protegerlos. Señala un poco esa ambigüedad en la relación con la familia. ¿Cómo has pensado este tema, esta dinámica?
H.B.: Todo se puede trazar a una idea básica que tiene que ver con la manera que Jean-Luc Nancy aborda la figura del intruso en el ensayo homónimo. La cita que me inspiró es “dentro de lo más familiar, lo extraño se revela”. Me hace pensar en cómo en la propia familia se puede experimentar extrañeza, y al revés, cómo un lugar nuevo puede sentirse familiar. En la relación entre Ivan y la familia, siempre hay esa ambigüedad. Ninguna de esas mujeres lo trata con una claridad, que va en una sola dirección. El personaje de Alma por ejemplo, trata a Iván, ni como un familiar ni como un extraño. Para ella es lo más normal del mundo que llegue una persona desconocida y se meta dentro de la casa, no hay preguntas.
E.L.L.: Igual, cuando las hermanas lo ven por primera vez en la puerta, es casi como si él las estuviera molestando. Lo invitan a pasar, pero igual no es tan bienvenido, ¿no?
H.B.: Tenemos que cuestionar la cuestión de la hospitalidad. ¿Es posible una hospitalidad incondicional? Siempre hacemos las cosas por algo, incluso de manera subconsciente. No pienso en egoísmo. Me refiero a que ellas también necesitan encontrar un sentido en la llegada de este hombre.
Son situaciones que yo he vivido en lo personal en varios momentos de mi vida. Llegas a un lugar y te dan la bienvenida a una casa, a una familia. Y luego empiezan a tomar decisiones sobre tí, y te das cuenta de que tienes que seguir una dinámica. Quizás no te han consultado o quizás no te gusta tanto, pero también te han abierto la casa. Entonces estás aceptando cosas que, en tu propia casa, quizás no harías.
E.L.L.: Me parece que Celestino es una peli que habla de muchas cosas, y que no prioriza una temática sobre otra. Pero para mí, el tema central sería la ambigüedad. No es una película sobre ser gay en México, no es una película sobre la familia, o sobre la espiritualidad, el nahualismo, pero todo está entrelazado. Y eso le da una unidad a la película. Sin embargo, es una cuestión de mirada.
H.B.: Siento que es una manera de trabajar que me gusta, de juntar dos o tres temas, y no jerarquizarlos. Creo que también es una apuesta artística. Y también es una invitación al público, al espectador, “te estoy dando esto y esto y esto y te invito a que conectes con lo que es más importante para ti, y te invito a interpretarlo”. Pero existe una línea fina entre algo que está abierto y algo que está disperso. No me interesa algo que está disperso, pero me interesa dar opciones para que pueda haber varias lecturas al mismo tiempo.
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Hans Bryssinck es artista, cineasta y practicante narrativo, con una trayectoria que abarca las artes visuales, escénicas y audiovisuales, y que se centra en proyectos colaborativos. Entre sus obras destaca la película Wilson y Los Más Elegantes (2014). Es codirector artístico de SPIN, una plataforma para la gestión de proyectos artísticos con base en Bruselas (BE). Imparte clases de Performance en la Facultad de Artes de Gante (BE) y de Prácticas Narrativas para el Trabajo Comunitario y la Educación en UCIRED en Puebla (MEX). Vive en México desde 2016, donde escribió y realizó Celestino.
Esteban Lloret Linares es un montajista y autor francés. Ha estudiado Literatura y Cine en Francia, Bélgica y Argentina. En sus textos le gusta trabajar lo íntimo, la memoria tan subjetiva como colectiva, y las cuestiones de representaciones queer. Vive y trabaja en Bruselas donde participa en varios proyectos audiovisuales, con apego particular para los enfoques documentales y transdisciplinarios.